

MI METODOLOGÍA
Quiero equipos valientes, intensos y reconocibles. Equipos que quieran el balón para avanzar, que sepan acelerar cuando aparece el espacio y que sean capaces de competir a un ritmo alto.
Para conseguirlo necesito orden, pero no rigidez. Una estructura que oriente al jugador, le dé herramientas y, al mismo tiempo, le permita interpretar lo que sucede y tomar decisiones.
Una forma de jugar
No entiendo la posesión como un objetivo en sí mismo. Tener el balón debe servir para superar líneas, ganar profundidad y acercarnos a portería. Quiero equipos capaces de reconocer cuándo construir y cuándo acelerar, sin convertir la circulación en algo previsible.



La valentía, la verticalidad y la intensidad definen la forma en la que quiero que compitan mis equipos.
Querer el balón y asumir responsabilidad, jugar siempre con intención de avanzar, superar líneas y atacar espacios, y sostener todo ello desde un ritmo alto, una presión agresiva y un esfuerzo colectivo que nunca se negocia.
VALENTÍA. VERTICALIDAD. INTENSIDAD.
.png)
.png)
Aprender desde el juego
Creo en el ensayo y error como parte del proceso de aprendizaje. Entrenar no consiste únicamente en repetir una solución hasta automatizarla, sino también en provocar situaciones en las que el futbolista tenga que decidir, equivocarse, entender por qué ha ocurrido y volver a intentarlo.
El vídeo es una herramienta importante en ese proceso. Me permite volver sobre situaciones reales, corregir decisiones y también reforzar aquello que el jugador o el equipo han hecho bien. No se trata solo de señalar el error: se trata de comprenderlo para mejorar la siguiente decisión.

.png)
Una metodología no puede convertirse en una plantilla que se aplica igual en cualquier equipo. Los jugadores cambian, las competiciones cambian y cada club tiene unas necesidades diferentes.
Por eso intento partir siempre de una misma dirección futbolística, pero adaptar las soluciones al talento disponible y al contexto competitivo. Mantener los principios no significa imponer siempre las mismas respuestas.
Convencer para dirigir
Ninguna idea funciona si el jugador no cree en ella. La exigencia necesita confianza, comprensión y una relación capaz de adaptarse a personas diferentes. Mi experiencia como futbolista me enseñó que no todos los jugadores necesitan el mismo mensaje ni responden de la misma manera.
Intento explicar el porqué del trabajo, ofrecer herramientas y conseguir que el jugador entienda qué necesitamos de él. Para mí, dirigir también significa convencer, ayudar y generar confianza sin renunciar a la exigencia.
Adaptarse sin perder identidad

Orden para orientar. Libertad para decidir. Intensidad para competir.
